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El retorno de Hannibal Lecter

La última vez que fue visto en público, el doctor Hannibal Lecter llevaba un traje Cerruti de lino claro, un sombrero panamá, anteojos negros y una corbata con tonos amarillos y ocres. Había conseguido huir a las Bahamas y después de colgarle el teléfono a la agente del FBI Clarice Starling, se disponía a rastrear a uno de sus ex carceleros.

or Walter Goobar
La última vez que fue visto en público, el doctor Hannibal Lecter llevaba un traje Cerruti de lino claro, un sombrero panamá, anteojos negros y una corbata con tonos amarillos y ocres. Había conseguido huir a las Bahamas y después de colgarle el teléfono a la agente del FBI Clarice Starling, se disponía a rastrear a uno de sus ex carceleros. Siguiendo su costumbre, Lecter no ocultaba su intención de comérselo y anticipó que acompañaría el sabroso hígado humano, con un exquisito vino Chianti. Han transcurrido ocho años desde aquella última llamada telefónica con la que el personaje protagonizado por sir Anthony Hopkins se despidió de la agente especial del FBI (Jodie Foster) y de los espectadores de El Silencio de los inocentes. Ahora, el psiquiatra canibal y sibarita que se convirtió en uno de los monstruos emblemáticos de esta década está de regreso: desdeñando la impaciencia de Hollywood, el escritor Thomas Harris tardó 11 años en concebir las nuevas fechorías de Lecter, y la trama de su nuevo libro Hannibal, lanzado en estos días al mercado angloparlante, ha sido uno de los secretos mejor guardados de la industria literaria norteamericana. De hecho, todos los que han tenido contacto con el manuscrito – inclusive Anthony Hopkins y Jodie Foster- han tenido que firmar acuerdos de confidencialidad. La versión cinematográfica llegará recién en el 2001 y, seguramente, contará con Jodie Foster y Anthony Hopkins aunque aún está por definirse quien será el director. En lugar de Jonathan Damme se ha mencionado a Ridley Scott y ya se baraja el monto de presupuesto no bajará de los 100 millones de dólares. Jodie Foster, recién incorporada a su profesión después de la maternidad, todavía no ha confirmado su participación. Sin embargo, está claro que sin Foster la película sería muy distinta, pero sin Hopkins sería imposible.
Thomas Harris, de 59 años, nacido en Jackson, Tennessee, es uno de los escritores más hermitaños y desconocidos de los Estados Unidos. Periodista especializado en temas policiales de la agencia Associated Press, Harris se inspiró en la matanza de 11 deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Munich 1972 para escribir Domingo Negro, su primera novela. El libro se convirtió en best seller en 1975, y llevó a Harris a abandonar definitivamente el periodismo para dedicarse a la creación literaria a tiempo completo. Así, pudo pasar una larga temporada en la Unidad de Apoyo Investigativo del FBI en Quantico dedicada al análisis del comportamiento de los asesinos seriales. De la misma manera que Conan Doyle, introdujo la ciencia forense en la literatura para ayudar a su personaje Sherlock Holmes a resolver crímenes, Thomas Harris apela a la ciencia del comportamiento, que utiliza el FBI para identificar a esos subproductos de la cultura norteamericana que son los asesinos seriales.
"Si quieren entender al artista, analicen su trabajo". Con esta frase de cabecera John Douglas dirigió durante 20 años este grupo de elite dedicado al rastreo de los asesinos seriales e inspiró uno de los personajes de "El silencio de los inocentes". Para construir el perfil de un asesino serial los especialistas del FBI analizan el escenario del crimen desde una perspectiva distinta a la de otros peritos en criminalística.  Los "perfilistas" no buscan huellas digitales, muestras de sangre, semen o cabellos que más tarde podrán servir como evidencias para una condena, sino que tratan de identificar en la escena del crimen los rasgos que permitan establece la personalidad del homicida, explica John Douglas que ha escrito tres best-sellers sobre el tema: Cazador de Mentes: Dentro de la unidad de crímenes seriales del FBI, Unabomber: Tras la pista del asesino serial más buscado de los EEUU y Viaje a la oscuridad.
En realidad, Lecter no es más que una variación del clásico genio del mal. Pero, Douglas aporta algunas claves que explican la fascinación que produce el intento decomprender la irracionalidad en las vidas de otros. "A diferencia de lo que ocurre en el crimen clásico (donde, por lo general, el motivo está afuera del cuerpo de la víctima), en los asesinatos seriales el motivo es el cuerpo. Más de una vez he dicho que lo que hago a la hora de analizar un crimen es muy parecido a lo que hace un buen actor a la hora de prepararse para un determinado papel. Los dos arribamos a una determinada escena (en el caso del actor, se trata de la escena de un guión de cine o de una obra de teatro; en mi caso es la escena de un crimen) y entonces nos concentramos en la superficie de las cosas y de las palabras, e intentamos ver qué es lo que quieren contarnos. Aprendemos nuestros parlamentos y, una vez que los sabemos de memoria, empieza la parte más complicada del trabajo".
De ese laboratorio del FBI surgió Hannibal Lecter, que apareció por primera vez en Dragón Rojo, la segunda novela de Harris. En ese libro, el doctor Lecter ayudaba a un agente del FBI llamado Will Graham,  a atrapar a un asesino serial. Pero Harris tardó otros siete años en completar el retrato de Lecter como lo conocemos hoy: el brillante psiquiatra, brutal asesino y refinado caníbal de El Asilencio de los inocentes.
Cuando Hannibal Lecter aparece por primera vez en las páginas de Dragón Rojo está dormitando con el libro Le Grand Dictionnaire de Cuisine de Alejandro Dumas en la falda y terminando de escribir un ensayo para The Journal of Clinical Psychiatry. En El silencio de los inocentes, en cambio, hojea despreocupadamente la edición italiana de la revista Vogue.
En ambas novelas y en ambas películas -interpretado por Brian Cox o por Anthony Hopkins- Lecter es un hombre feliz y satisfecho de sí mismo. Un héroe a su manera. Alguien que se ríe de Crawford y de la "ciencia" de Crawford -"simplista y pueril", en su opinión- aunque tanto uno como otro coinciden en algo importante: los asesinos seriales no se curan, porque los asesinos seriales no están enfermos en el sentido más frecuente del término. "Simplista y pueril." Lecter le pregunta al policía que lo atrapó -alguien que piensa exactamente como él con la única diferencia que no disfruta pensando así- si tiene claro cómo fue que consiguió descubrirlo. Lecter no da tiempo a que le respondan y replica: "La razón por la cual me atrapó es que somos iguales", se responde Lecter. Y tiene razón.
Las nuevas peripecias de Lecter en Hannibal son un secreto guardado bajo siete llaves. Si en El silencio de los inocentes ayudaba a la agente Starling a detener al asesino Jamie Gum, en Hannibal, el personaje emerge siete años después de su fuga a las Bahamas. También, reaparece la agente especial Clarice Starling y parte de la acción se desarrolla en Italia. De hecho, parte de 1994 lo pasó Harris allí, para seguir desde la primera fila de la sala de audiencias el juicio contra un campesino llamado Pierto Pacciani, que resultó ser un asesino serial, al que la prensa italiana bautizó como "el monstruo de Florencia".
Una multitud de indicios apuntan que algunos de los crímenes originales de Pacciani han inspirado los que comete Lecter en su tercera aparición literaria. Sin embargo, la película Hannibal no llegará a loscines hasta las postrimerías del 2001. Será un desafío igualar El silencio de los inocentes, que convirtió en un personaje de leyenda a Hannibal Lecter, aquella mezcla de príncipe de la oscuridad, espíritu libre y buen salvaje al que cada miembro del público le desea buen provecho, cuando inicia la ceremonia de engullirse a un policía.
El hermitaño Harris no tiene planeada ninguna aparición pública para presentar el libro. La última entrevista la concedió en 1984. En esa oportunidad un periodista estadounidense le preguntó si no creía que su propia personalidad psicopática le había ayudado a describir de manera tan aguda la mente de un asesino serial. Desde entonces no ha vuelto a hablar con la prensa.
De todos modos, la ausencia del autor ha contribuido a alimentar un mito que ha puesto a más de un periodista a jugar a los detectives.  Así, por ejemplo, ha podido saberse que al igual que el doctor Lecter, Harris es un eximio cocinero cuyas especialidades culinarias son el venado y el pato silvestre. Lo cierto es que el escritor tiene una curiosa relación con su personaje: "La gente me pregunta si Lecter va a volver, pero yo no lo sé. El no me devuelve los llamados telefónicos. Es una persona que necesita entretenimiento", había dicho Harris insinuando que no tenía ningún control sobre su creación.
Algunos críticos han señalado que en cierto sentido, Lecter encarna la imagen invertida de un novelista, particularmente si se tiene en cuenta que no hace otra cosa que leer durante todo el día. En ese sentido, no es pura casualidad que el personaje se llame Lecter (lector) y que devore libros con la misma pasión que congéneres.
Revista Veintitrés
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